lunes, 10 de diciembre de 2007

La Isla de Santa Helena

Así se siente uno allí, desterrado, sin saber qué hacer cuando un usuario le pide insistentemente que le renueve un libro que trae tarde después de haber hecho una renovación anterior, que los compañeros lo hacen sin ningún problema, que a mí me conocen, que esto es normal, que, que, que...basta!. Deberíamos venir más veces para que esto no ocurriese e intentar unir mucho más a Santa Helena con París( capital del lujo y la ostentación métrica).
Lo mejor de la tarde, la aparición de la princesa karateka, la princesa gimnasta y el principito debajo de la mesa haciendo que no había venido.

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